viernes, 27 de junio de 2014

Conceptos básicos sobre el afrontamiento

Cuando vivimos una situación estresante, sobre todo la causada por enfermedad grave, la perdida de un ser querido o un evento traumático en la que surgen preguntas como: ¿Encontrare alguna solución? ¿Cómo voy a vivir después de esto? ¿Seré capaz de lograrlo?, es totalmente normal negarse a la realidad o sentirse enojados, buscar culpables, deprimirse y sentir dolor físico.

Sin embargo las personas con el paso del tiempo irán retornando a su vida normal y volverá a sentirse capaces, con la necesidad de seguir viviendo.

Esto es a lo que se le llama afrontamiento, un proceso psicológico que se pone en marcha cuando en el entorno se producen cambios no deseados que generan estrés, produciendo cambios comportamentales, cognitivos y emocionales que hacen que las personas se preparen para la acción, o retomen el curso de vida normal.

Los humanos la utilizamos como una manera de adaptarnos a las nuevas condiciones de vida, y es una forma de transformar la angustia, el estrés y dolor físico o emocional, por capacidad.

El aprendizaje y la cultura filtran decisivamente también los procesos de afrontamiento, de tal modo que las formas básicas de afrontamiento (emociones básicas) se transforman habitualmente en afrontamiento extendido, más cercano a la resolución de problemas que a los patrones automáticos de conducta.

Son varias las dimensiones en la que se desarrollan las formas de afrontamiento extendido:
®Afrontamiento activo que moviliza esfuerzos para la solución de la situación.
®Afrontamiento pasivo en el que se inhibe toda actuación.

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